lunes, 10 de abril de 2017

Vuelta a los Mallos de Riglos, Foz de Escalete y Embalse de la Peña

Desde la carretera que pasa por Murillo de Gallego he podido ver en multitud de ocasiones estas enormes, peculiares y hermosas formaciones sedimentarias que son un paraíso para escaladores, geólogos y amantes de la naturaleza, pero nunca había estado caminando por sus inmediaciones. La pasada semana nuestros amigos de “Lo Bisaurin” hicieron esta atractiva excursión, pero por problemas de agenda no pudimos acompañarlos. Aprovechando que hemos podido disfrutar de unos días de descanso no hemos dudado en hacerla.

Riglos bajo los Mallos
Observatorio de aves
Vista de los Mallos desde uno de los miradores del camino
Panorámica desde le mirador Ventuso
Empezamos a caminar desde la localidad de Riglos, saliendo de ella en dirección sur-este. El primer tramo de camino es común con el pequeño recorrido denominado “Camino del cielo” Una continua pero cómoda ascensión que te deja detrás de los Mallos. Pasaremos por varios miradores en los que podremos admirar estas montañas desde varios puntos de vista. El más alto de ellos, el Mirador de Ventuso, posee una panorámica perfecta de gran parte de la Hoya de Huesca. Desde él bajamos por el camino hasta un collado donde se puede descender al pueblo si se quiere hacer una excursión corta o continuar hasta la Foz de Escalete para hacerla más completa.

Vértigo
Dirección la Peña
¡Mira! Los Pirineos
Arboles secos
Nosotros ya llevábamos en mente hacer el recorrido largo, así que volvimos a ganar altura durante aproximadamente un kilómetro hasta llegar a otro collado desde el que se tiene una preciosa vista del Pirineo. Ahora teníamos un buen rato de descenso, primero atravesando un bosque de pinos secos y después bajando por una cómoda pista. Al final de esta nos encontramos con las ruinas de la pardina de Escalete y algo más adelante con la Foz de Escalete, una pequeña garganta atravesada por el barranco de Forcallo que da salida al río Gállego. Continuamos por una larga recta paralela a la vía del Canfranero. Para llegar a la presa del embalse de la Peña.

Pardina de Escalete
Foz de Escalete
¡Qué bonita es la excursión de hoy!
Ribera del Gállego
Antes de continuar nos tomamos un descanso, era la hora del almuerzo. Tras un rato en el que pude saciar mi apetito y mi curiosidad con respecto a la presa seguimos dirección Carcavilla. Este tramo se nos hizo algo pesado, eran las horas centrales del día y hacia bastante calor para la época del año en la que nos encontrábamos. La verdad que esta excursión es recomendable hacerla en meses en los que la temperatura no sea excesiva y llevar bastante agua ya que no encontraremos fuentes a lo largo del recorrido. En un giro del camino volvimos a ver la silueta de los Mallos que nos indicaba que estábamos terminando la excursión. Aun asi todavía quedaba más de media hora de camino.

Vía del Canfranero
Embalse de la Peña
De vuelta a Riglos
A metros de altura
Al pasar debajo de los Mallos pudimos ver como escalaban en el Cerro Leonar y el Mallo del Puro, una bonita actividad para los más atrevidos. Un poco más adelante se encontraba Riglos donde completamos el recorrido circular y pusimos fin a un precioso día en la naturaleza.

Track de la excursión

jueves, 30 de marzo de 2017

The Sadies…Again

Es la tercera vez que he visto actuar al grupo de los hermanos Good y es que desde que los vi por primera vez hace tres años en “La lata de Bombillas” caí rendido ante su poderoso directo.

Primero compases del concierto
La banda perfecta
Mike Belitsky a la batería
Travis Good genial a la guitarra
Esta vez venían a presentar su reciente álbum “Northern passages” del que extrajeron varias canciones. Con un sonido espectacular y un repertorio que manejan con maestría para alternar pasajes de rock salvajes con momentos más íntimos y sutiles los de Toronto volvieron a dejar buena muestra de que sobre un escenario pocos les pueden superar en cuanto a calidad y entrega.

Dallas Good con su telecaster personalizada
Sean Dean al contrabajo
Rock bajo los focos
Travis Good cambiando la guitarra por el violín
Poco más puedo añadir salvo ver con cierta alegría que en cada vista a esta ciudad han ido creciendo en cuanto a dimensiones del recito y público asistente. Seguro que no tardaremos mucho en volver a verlos de nuevo en tierras mañas, yo si puedo volveré a asistir a su concierto.





domingo, 12 de marzo de 2017

Pico Erata

Esto de las excursiones en invierno es una lotería, si bien hace unos años subimos al Pelopin con las raquetas puestas desde la misma carretera esta vez en nuestro intento al cercano Pico Erata tuvimos que cargar con ellas un buen rato. Y es que casi a mitad de Marzo y a cotas no muy elevadas se depende mucho de cómo haya sido el invierno en cuanto a precipitaciones y temperatura.

Vista hacia Linas de Broto
Al fondo el Torunzue
Primeras manchas de nieve
Aun así este pequeño inconveniente no impidió que disfrutáramos de un magnifico día en la montaña. Seguimos el camino tradicional que se hace en verano y nos calzamos las raquetas cuando habíamos ascendido más de 200 metros de desnivel. Tampoco pesan tanto, es más el incordio de llevarlas atadas en la mochila. Ascendimos otros 200 metros por la nieve hasta llegar a la cresta que divide una vertiente de otra. Desde allí podíamos ver el Pelopin, también teníamos una estupenda vista de Ordesa, abajo el pueblo abandonado de Otal y completando la panorámica de 360º el Erata.

Vista hacia el valle de Ordesa
Ascendiendo por la nieve
Nubes y nieve
Seguimos por la cresta para afrontar el tramo más desagradable del día, bajar hasta el puerto de Otal para luego volver a recuperar todo en desnivel perdido (y es bastante). No es que sea complicado pero a nadie le gusta bajar para luego volver a subir, además el terreno, salpicado con intermitentes neveros, no estaba ni para raquetas ni para botas, una mezcla en la que no sabías muy bien como acertar.

El Pelopin
La cresta del Erata
Muy cerca de la cima
Con bastante esfuerzo alcanzamos otro collado, muy cerca del Pico Yesero. Con las raquetas puestas otra vez, ya solo nos quedaba un primer ascenso para llegar al Erata Norte (2005 m.) y otro pequeño tramo para coronar el Erata Sur (2002 m.), curiosamente pese a ser más bajo que el anterior aquí se encuentra situado el vértice geodésico. No estuvimos mucho rato allí, había comenzado a soplar un terrible y frío viento por lo que decidimos buscar abrigo en la ermita de San Benito que se encontraba bastante cerca. Allí, algo más reguardados, nos comimos el almuerzo.

Cima del Erata Sur
La pequeña ermita de San Benito de Erata
Aunque hubo alguna propuesta para bajar a Yesero al final decidimos volver por el mismo camino por el que habíamos venido. No fue una excursión de raquetas al 100% pero creo que, pese a los contratiempos, todos disfrutamos bastante.

Track de la excursión.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Teenage Fanclub en la Sala Oasis

Cada vez que viene una banda que descubrí entre finales de la década de los ochenta y primeros años noventa, siento el irresistible impulso de ir a verla. Teenage Fanclub fue uno aquellos grupos sobre los que cimente algunos de mis gustos musicales. Los escuche por primera vez, quizá algo tarde, con su brillante disco “Thirteen” (eran tiempos en el que conseguir música que se saliera de lo comercial y de las radio formulas no era tan fácil como ahora). Ciertamente les había perdido la pista hasta que por casualidad el otoño pasado escuche su estupendo último disco “Here”.

Ya estamos de nuevo en Zaragoza
Gerad Love impecable a la voz y el bajo
Aunque ya los había visto en directo hace más de 10 años me acerque a la sala Oasis con la misma ilusión que si fuese la primera vez. Lo primero que me sorprendió fue ver la sala con el aforo casi completo, ya sabemos cómo es de ingrata Zaragoza para este tipo de eventos y más un Miércoles, también fue agradable comprobar que había varios grupos de jóvenes que no superaban la treintena, uno ya está acostumbrado a ver siempre las mismas caras en cada concierto y se agradece que la media de edad vaya bajando. Bueno, al grano, salieron al escenario los Escoceses y tras colocarse los instrumentos comenzaron con “Start Again” para luego seguir con “Radio” dos grandes canciones con las que, como se suele decir, se metieron al público en el bolsillo. Fueron alternando los temas de su último álbum (hasta cinco pude contar) con repertorio de todas sus épocas.

Raymond McGinley muy serio con su inseparable Fender Jaguar
Ya no somos adolescentes
Quizá fue un concierto de los tocados en piloto automático, de esos de perfecta ejecución pero bajo mi punto de vista con falta de chispa. Desde luego ya no son aquellos enérgicos jovenzanos que hace más de 25 años deslumbraron con sus guitarras saturadas y grandes melodías, pero con un repertorio en el que cuentan con al menos con 20 canciones que bien pudieran estar en el manual de “cómo hacer una canción pop perfecta”, a nada que pongas algo de interés es imposible fallar o hacer un mal concierto. Después de algo más de una hora terminaron con “The concept” uno de los temas más recordados de su disco “Bandwagonesque”

Norman Blake bajo los focos
La banda al completo
Para los bises, tres temas más, entre ellos los dos últimos “Star sing” y “Everything Flows” ¿cómo se puede terminar un concierto con estos temanzos y marcharse tan tranquilos? Pues bien, porque Teenage Fanclub con el tiempo, y aunque no llenen estadios ni vendan millones de discos, se han ganado el derecho a estar entre los “grandes” de la música y como cualquier “grande” se puede permitir, y se lo perdonamos, que nos dejen pidiendo más.

sábado, 18 de febrero de 2017

Punta Napazal con raquetas

A estas alturas de temporada ya empezaba a pensar que no iba a calzarme las raquetas y es que para esto de las excursiones invernales conjugar tiempo libre, condiciones óptimas de la nieve y buen clima no es nada fácil.

Bajo los primeros rayos de sol del día se encuentra Punta Napazal
Hacia arriba
Muy bien "little" Dani
Para el día de hoy nuestro objetivo se situaba en lo alto de la punta Napazal (2116 m.) un recorrido que partiendo desde el refugio de Lizara es corto, directo, pero a la vez algo exigente. Se notaba que todo el mundo estaba con ganas de nieve ya que las inmediaciones del refugio parecía un centro comercial en hora punta. Nos juntamos un grupillo de 8 personas, alguna de ella se ponía las raquetas por primera vez. Atravesamos la pista de esquí de fondo por un lateral teniendo cuidado de no borrar la huella. Empezamos el ascenso que a partir de ahora es continuo, algún tramo es realmente duro pero como íbamos con primerizos fuimos progresando tranquilamente y sin ninguna prisa. A este ritmo es mucho más fácil apreciar cada detalle del paisaje y disfrutar del excelente y radiante día que teníamos.

Dirección collado del Bozo
Ascendiendo tranquilamente
En el collado del Bozo
Cuando llegamos al collado del Bozo consideramos que era un lugar ideal para almorzar viendo las magníficas vistas del valle de Aisa y la silueta del Aspe. La mayoría del grupo decidió descender, yo hice una rápida escapada a punta Napazal, por 20 minutos más de ascensión completaba una excursión más redonda. Ciertamente mereció la pena el pequeño esfuerzo la panorámica que se contempla desde este modesto pico es simplemente espectacular además los rayos de sol que traspasaban las nubes le daba al paisaje un valor extra.

Hacia punta Napazal
Desde el Bisaurin a los Lecherines
Los rayos de sol se filtran entre las nubes iluminando el Mesola
Vista del Bisaurin
En vez de volver por el mismo camino, tome un atajo más recto siguiendo las huellas de habían dejado otros excursionistas, así pude alcanzar a mis compañeros. Una vez todos juntos regresamos al refugio de Lizara poniendo fin a esta corta pero bonita “raquetada”


Track de la excursión