domingo, 13 de noviembre de 2016

Bosque de la pardina del señor por la gr-15

Aunque el tramo oficial de esta etapa de la GR-15 discurre entre Broto y Fanlo, por cuestiones de logística preferimos salir de Sarvisé. Tomamos el ascendente camino del Quejigar para llegar a Buesa. Desde esta localidad nos desviamos para emprender la marcha por el camino de la Pardina del Señor. Desde que hace 3 ó 4 años se recuperó este trazado, el recorrido de la GR-15 que antes en casi su totalidad discurría por la carretera, fue variado con gran acierto ofreciendo una alternativa mucho más atractiva para el caminante.

Lo único que había en pie en Sarvisé a las 8:40
Bosque de Quejigos
Muro de roca
Buesa
Alfombra vegetal
GR-15
Preciosas flores de las que desconozco el nombre
Algo de pista
El sol atraviesa la vegetación
Sin apenas dificultades técnicas más allá de los casi 17 kilómetros de excursión es un camino para recorrerlo con tranquilidad y con mil ojos. No llegaremos ni pasaremos por ningún lugar desde donde tengamos unas vistas espectaculares ya que la mayoría del tiempo vamos metidos por el medio del bosque pero no hace falta mirar muy lejos para descubrir que nos encontramos ante un recorrido sin par. A cada metro del camino encontramos un lugar único, a cada paso descubrimos un árbol más añejo que el anterior, en cada rama, en cada hoja caída, en cada haz de luz que atraviesa el follaje hay algo mágico, en cada curva hay un rincón con un encanto especial, cada desvío nos adentra en otro mundo sorprendente. Todo ello hace de esta excursión una de las más bonitas que se pueden hacer en el pirineo e imprescindible para cualquier excursionista o amante de la montaña.

Tonos otoñales
Hojas caídas
Árbol centenario
Pastando a mis anchas
Borda Viñes
Pardina del Señor o Ballarín
Bosque otoñal
Hayedo desnudo

Track de la excursión

domingo, 30 de octubre de 2016

Otoño en el Valle de Pineta - Faja Tormosa

Hacía más de un mes que no subíamos por el pirineo y se podría decir que ya tocaba, además en esta época del año, por su colorido, suele tener un encanto especial. Para este fin de semana Los Bisaurines tenían previstas dos bonitas excursiones la primera la garganta de Escuaín y la segunda, a la que nos apuntamos, la Faja Tormosa.

Cruzando el Cinca
Otoño en Pineta
Amarillo donde antes era verde
Uno de los varios barrancos que tuvimos que cruzar
Tras pernoctar en el refugio de Pineta nos levantamos a una hora prudencial (el cambio de hora se agradeció). Con un grado centígrado en el exterior comenzamos a caminar cruzando el joven río Cinca que a su paso por el refugio debe de ir subterráneo. Superado el lecho fluvial nos adentramos en el bosque y sin más empezamos a subir por un camino bastante empinado. Aunque los arboles vestidos de amarillos, marrones, ocres y algún verde despistado lo puedan hacer más ameno no deja de ascender sin concesiones. Pasado medio ascenso hubo que utilizar las manos en varios puntos para realizar algunas sencillas trepadas. No tenía un grato recuerdo de este camino cuando lo tuve que bajar desde el collado de Añisclo haciendo la GR-11 hace ya unos cuantos años y ahora me volvía a dar cuenta el porqué.

Las luces atraviesan el bosque
Preciosa panorámica
Estampa otoñal
Valle de Pineta desde la altura
El bosque poco a poco fue quedando atrás y las vistas del valle de Pineta desde la altura comenzaban a ser realmente espectaculares. Tras un par de horas de duro ascenso llegamos al desvío que lleva al collado de Añisclo, nosotros seguimos en dirección al fondo del valle. Ahora aunque se va subiendo y bajando el camino es mucho más transitable. A nuestra derecha teníamos un primer plano de los llanos de Lalarri y de frente el Pico Pineta y la Punta Forcarral. A estas alturas de recorrido ya teníamos sombra, la orientación de este valle y que el sol ya no se alza tanto como en verano hizo que esta viniera acompañada de una bajada de temperatura.

Los llanos de Lalarri
Alfombra multicolor
Pico Pineta y Punta Forcarral
A lo lejos la cascada del Cinca
En un giro del camino pudimos ver la cascada del Cinca que hasta ahora había permanecido oculta a nuestra vista. Dividida en varios tramos se mostraba en pleno apogeo, supongo que alimentada por las lluvias torrenciales que cayeron a principio de semana en este valle.
Sin apenas darnos cuenta y disfrutando de cada paso del camino llegamos al punto más crítico del recorrido, la cadena. Apenas son unos 10-15 metros que no entrañan mucha dificultad, hay buenos apoyos para los pies y bajando con precaución no supondrá ninguna dificultad para el 90% de los montañeros que pasen por allí.

Ya a los pies de la Cascada del Cinca pasamos un puente, desde él podíamos sentir la enorme fuerza y ver la gran belleza de este magnífico salto de agua, para mi gusto nada tiene que envidiar a la famosa Cola de Caballo en el vecino valle de Ordesa.

Practicando el contraluz
Ultimo tramo de la cascada del Cinca
Gran salto de agua y gran fotógrafo
Ultima mirada
Paramos a comer algo más adelante, al lado de una fuente. Mientras nos comíamos los bocadillos intentábamos adivinar por donde habíamos pasado pero ciertamente desde nuestra posición no se veía ningún camino y además nos parecía increíble que hubiéramos podido pasar por allí arriba.
Para terminar el recorrido todavía nos quedaba pasar por un sorprendente bosque de hayas que llega hasta un parquin cercano al Parador Nacional. Desde aquí intentamos llegar al refugio de Pineta siguiendo un camino que va paralelo al río pero al parecer este se lo había comido y tuvimos que volver caminando por la carretera el último kilómetro.



Track de la excursión

lunes, 26 de septiembre de 2016

Las cenizas del 2008

Un parque, joven pero en evolución y multitud de edificios abandonados es el legado que dejo Expo Zaragoza 2008

Paseo de Ranillas
Pasarela del voluntariado
Baile del agua sobre el pabellón de España
Columnas de arcilla
Bancos esperando clientes
Bienvenidos al despropósito
El "útil" pabellón de Aragón
Mano de pintura
La plaza de la nada
Palabras para tontos
El transitado pabellón puente
La piel del puente
El puente del Milenio
Parque del agua
Torre a la estupidez
Hormigón, acero y cristal emerge sobre la vegetación
Continuara

sábado, 27 de agosto de 2016

Pico Otal o Arañonera

Quizá unas agendas algo apretadas y las prisas hizo que esta vez no preparásemos tan bien nuestra cita anual pero los dos pusimos de nuestra parte para no perdernos la tradicional excursión que Diego y yo realizamos todos los años.

Piedra indicadora al comienzo de la ascensión
Subida interminable
El sol aparece tras la montaña
Entrada a la sima Grallera del Turbón
La montaña elegida para la ocasión fue el Pico Otal que aunque pese a sus 2709 metros pueda parecer una montaña modesta los más de 1500 metros de desnivel a superar hacen que se encuentre entre las de primera división. Además desde que hace tres años subimos a la Peña Tendeñera la llevaba metida en la mente, desde la cima pude ver como el Otal ocultaba las vistas hacia Ordesa y pensé que desde su cumbre tendría un primer plano magnifico del Parque Nacional.

Seguimos ascendiendo
Otra sima. Los Gabietos al fondo
En el collado de Otal con nuestro objetivo al fondo
Ya casi se ve todo Ordesa
Como siempre empezamos a caminar temprano, Mar nos dejó en el camping de Bujaruelo, y allí junto a la pista comienza la ascensión. Enseguida nos metimos en el bosque, no recuerdo ningún recorrido donde el camino suba tan rápido y sin una sucesión de “eses”, aquí podríamos decir que era una línea recta. Después de un buen rato subiendo dejamos atrás el bosque. Seguimos ascendiendo por una herbosa pradera de fuerte inclinación. A mitad de esta vimos como varios grupos de montañeros dejaban el camino para dirigirse a la izquierda. Uno de estos grupos nos comentó que se dirigían a la entrada de una sima para hacer espeleología.

Tras el cresterío se encuentra el Vignemale
El ultimo tramo de ascensión
Cientos de Edelweiss cerca de la cima
El cielo es nuestro limite
Como más o menos nos venía de paso dejamos el camino para acercarnos a ver la entrada de la Sima Grallera del Turbón. Ciertamente resulto curioso ver el enorme agujero sin fondo del que salía un aire helador. En vez de volver al camino principal continuamos por el lateral, teníamos que llegar al Collado de Otal que no tenía perdida. Dejamos atrás el verde de la hierba para pisar el gris de las rocas, pasamos otro par de simas y finalmente llegamos al collado. Aprovechamos para descansar y tomar un tentempié ya veíamos la cima y el lugar por donde más tarde teníamos pensado bajar. Continuamos hacia la izquierda para meternos otra vez entre un mar de pequeñas piedras. Al cabo de un rato llegamos al último tramo de ascensión, el más complicado.

Puff!! vaya "subidita"
En la cima del Otal
Al fondo la Peña Tendeñera
La imagen soñada. La pared lisa a la derecha
Nos metimos en una de las canales pero en una bifurcación erróneamente nos fuimos por la de la derecha. Había que subir utilizando las manos, no era muy complicado pero había que progresar con cuidado. Al final de la canal pasamos como pudimos a “buena”, seguimos trepando hacia la izquierda para después de un par de zigzags llegar a la cumbre. Aunque el día no estaba claro del todo, al fin pude ver el primer plano de Ordesa con el que tanto había soñado. También vimos a nuestra amiga la peña Tendeñera , el Vignemale y la curiosa pared lisa. Ahora nos tocaba bajar, subir no había resultado precisamente sencillo por lo que afrontamos el descenso con bastante precaución. Había leído que era recomendable llevar casco y la verdad que casi diría que es imprescindible, subiendo apenas desprendimos piedras pero bajando era inevitable tirar alguna.

Valle de Otal
Otra panorámica de Ordesa
Posando para mis fans
Mi tradicional foto anual con los pies a remojo en el río Ara esta vez compartida con Mar
Poco a poco dejamos atrás la zona más técnica para volver a terreno más estable por el que caminar resultaba mucho más sencillo. Tras un rato llegamos de nuevo al collado de Otal, volvimos a mirar y la verdad que no se veía ningún camino por donde bajar al valle, tampoco daba sensación de peligro por ningún sitio pero como ya habíamos tenido nuestra ración de aventura en la bajada de la cresta decidimos regresar por donde habíamos venido no sin antes subir al cercano y accesible Pico Royo para ver el valle de Otal desde la altura.

Aunque no pudimos hacer la excursión circular que llevábamos pensado no estuvo nada mal la jornada, además siempre es agradable compartir al menos un día de montaña con los amigos de toda la vida.

Track de la excursión