domingo, 11 de junio de 2017

Vuelta por el Balneario de Panticosa. Balsa Lumiacha – Ibón de Coanga – Embalse de Bachimaña – Ibón de Arnales

Desde el tristemente remodelado balneario de Panticosa parten multitud de interesantes recorridos. En el que teníamos previsto para hoy pasaríamos por una balsa, dos ibones y un embalse. Los 23 Bisaurines que nos dimos cita en el Refugio de la Casa de Piedra comenzamos a caminar siguiendo el trazado de la GR-11 en dirección a los ibones de Brazatos.

Refugio la casa de Piedra de Piedra
Primeras rampas
Puente sobre el barranco de Caldarés
Gran tubería que atraviesa el camino
Pronto, a la altura de un muro de contención para las avalanchas abandonamos el camino principal para enlazando varios senderos nos harán ir ganando altura suavemente. Pasada una gran tubería hay que estar atento para tomar un desvío a la derecha, esta algo escondido y no es muy evidente, nosotros nos lo pasamos y tuvimos que retroceder. Ya en el camino correcto subimos por una ladera entre las piedras buscando los hitos para llegar a la balsa de Lumiacha.

Balsa de Lumiacha
Otra vista de la balsa de Lumiacha
Refugio de Bachimaña
Barranco de Lavaza con la peña Yuans al fondo
Esta es una bonita charca rodeada de vegetación que en esta época primaveral se encuentra con abundante agua. Tras un pequeño descanso continuamos en busca del segundo objetivo de día. Seguimos en constante ascenso, mientras avanzabamo, a lo lejos, a nuestra izquierda, podíamos ver la zigzagueante “Cuesta del Fraile”. Tras un rato de subida nos adentrarnos en el barranco de Lavaza, al fondo de este se aprecia la puntiaguda silueta de Peña Yuans. Nos dirigimos a la izquierda del barranco para en un alto encontrarnos con el Ibón de Coanga.

Leire indicando el camino
Ibón de Coanga
Fotógrafo fotografiado
Refugio de Bachimaña 
No tardaron los más valientes en lanzarse a sus gélidas aguas para quitarse el calor de encima, el resto (más sensato) aprovecho el rato para almorzar. Trascurrido este rato de relax teníamos ante nosotros un cómodo tramo de bajada hasta el refugio de Bachimaña, donde nos volvimos a tomar otro pequeño descanso. La verdad que nos estábamos tomando la excursión con bastante calma, hacía mucho calor y no apetecía ir mucho más rápido. Después de cruzar a la otra orilla del embalse volvimos a tomar otro tramo de GR-11, el que lleva al balneario. De nuevo hay que estar muy atento para no pasarse el desvío.

Inma en la orilla del embalse de Bachimaña
Camino al ibón de Arnales
Matín contemplando el paisaje
Ibón de Arnales
Este fue, para mi gusto, el tramo más ingrato de la jornada, no por su dificultad, sino porque el sol estaba cayendo a plomo en las horas centrales del día. Además el camino no está muy bien señalizado y tuvimos algún pequeño problema de orientación. Algo fatigados llegamos al Ibón de Arnales donde la mayoría opto por darse otro chapuzón o al menos refrescarse.

Aguas refrescantes
700 metros de desnivel
Largo descenso
Con la piel fresca ya solo quedaba descender 700 metros de desnivel para retornar al balneario, para ello tomamos el camino que se utiliza para subir al collado de Pondiello o para ascender al Garmo Negro. La bajada es bastante asequible pero al final las rodillas terminan resintiéndose.

Me permito poner este bonito vídeo que nuestro amigo Javier grabo durante el recorrido. (Espero que no te importe)


Track de la excursión

miércoles, 31 de mayo de 2017

El oscuro Mark Lanegan

Mark Lanegan el cantante de la voz profunda que conocimos a principio de los 90 cuando lideraba “Screaming trees”, que ha desarrollado una sólida carrera en solitario, que colaboro con “Queen of the Stone Ages”, “Mad Season”, “The Twilight Singers”, “The Soulsavers”, que formo junto a Greg Dulli “The Gutter Twins” o puso el contrapunto perfecto a la dulce voz de Isobel Campbell estuvo de nuevo en la capital maña. El que escribe todavía recuerda con especial cariño su anterior visita, hace unos doce años presentando su formidable disco “Bubblegum”, donde nos dejó una memorable actuación.




El bueno de Mark anda estos días teloneando a Guns n’ Roses y aprovechando los días de descanso de los rockeros angelinos se está marcando un extensa gira por Europa. Comenzó la actuación con “Harvest home” para seguir con “The gravedigger’s song” dos temas que dejaron claro que hoy no íbamos a disfrutar de un concierto fácil, a este ambiente musical poco luminoso también contribuía la tenue luz que iluminaba el escenario. Tampoco el sonido fue de lo mejor para lo que suele ofrecer esta sala, para mi gusto resulto algo apelotonado y poco claro pese a contar con una banda de primera línea que mostró con creces toda su solvencia con los instrumentos.




El repertorio se centró principalmente en sus cuatro últimos lp’s, con algún guiño al pasado como “Hit the city” o “One way street”, para mí los mejores momentos de la velada. Ciertamente los últimos discos de Lanegan se han tornado más electrónicos y oscuros algo que personalmente no termina de convencerme y aunque alguna de las canciones aguantan el tipo mejor que otras a la postre uno echa de menos su etapa anterior.


Una apreciación personal es que al cantante no se le notaba fino (era evidente que tenía algún problema físico y en un par de ocasiones pidió ayuda a uno de sus colaboradores) aun así aguanto la hora y media, como de costumbre agarrado a su pie de micro, demostrando su profesionalidad.
Termino el concierto con una versión de Joy Divison: “Atmosphere” y con “Methamphetamine blues” que me dejo ese sabor agridulce de ver a un gran artista que sigue arriesgado en su carrera pero que quizá no termina de acertar en los pasos hacia que la ha encaminado.

No soy muy amigo de puntuar conciertos pero esta vez solo otorgaría un 6 a la actuación.




domingo, 21 de mayo de 2017

Pico Sobarcal

En nuestra hoja de ruta para el día de hoy llevamos apuntada la cima del pico Socarcal una modesta cumbre en cuanto altura se refiere pero con unas vistas que se podrían catalogar de primera división. Partimos de la “tasca” de Linza (los que me conocen ya saben que no le tengo mucho aprecio a este refugio).

El pico del medio es nuestro objetivo
Pico Txamantxoia
No me piséis la comida
Avanzando tranquilamente
Tomamos el camino que en su primer tramo es común con el de los picos “estrella” de esta zona (La Mesa de los Tres Reyes y el Petrechema), discurrido un kilómetro aproximadamente giramos a nuestra derecha para adentrarnos en una verde pradera que servía de pasto a medio centenar de vacas. Algo más adelante el camino se fue trasformando en una subida constante aunque, quitando algún pequeño tramo, bastante llevadera. Para amenizar la marcha pudimos ver algunas juguetonas marmotas y una manada de sarrios que correteaban ágilmente entre las rocas. Conforme avanzábamos, a nuestra derecha, se iba abriendo la visión hacia el valle dándonos unas vistas aéreas de conjunto realmente bonitas.

El "pequeño" Dani observado el paisaje
Vistas aéreas
Sarrios
Pequeño pico de Ansabère
Cerca del collado tuvimos que esquivar varios neveros aunque al final fue inevitable pisar nieve. Antes de emprender el último tramo de la ascensión nos acercamos al collado de Petrechema (también conocido como Puerto de Ansó) para ver las agujar de Ansabère. Era la cuarta vez que Mar y yo intentábamos ver estas famosas y puntiagudas formaciones pétreas y por fin logramos verlas en todo su esplendor, al menos la más cercana al collado.

Ultimo tramo de ascensión
Una trepadita y estoy en la cima del Sobarcal
Descansando cerca del cielo
Buzón montañero del Sobarcal
Retrocedimos un poco y de nuevo pisando nieve comenzamos el asalto al Sobarcal, aunque llevábamos crampones en la mochila no necesitamos su uso, el blanco elemento se encontraba blando permitiéndonos asentar los pies con seguridad. En un par de giros del camino llegamos a la ante cima, ahora teníamos una asequible “trepadita” para alcanzar lo más alto que los más intrépidos afrontamos, eso sí, con precaución. La panorámica desde la cima en la totalidad de sus 360º era simplemente espectacular. Además habíamos tenido suerte y el plomizo cielo con el que habíamos empezado por la mañana se había limpiado dejando un bello día primaveral.

Mallo del Acherito
Vista atrás
Impresionantes vistas
Desde el Petrechema, al valle de Lescun, el Midi D’Ossua, Collarada, Castillo de Acher, el Chipeta o el Mallo de Acherito todo quedaba plasmado en nuestra retinas. Después de un buen rato disfrutando del paisaje empezamos el descenso.

Descendiendo
Pino seco
Frondoso hayedo
¡Qué bonito esta el Pirineo en primavera!
Para ello tomamos el camino de “La Senda de Camille” que como podéis imaginar en su primer tramo se encontraba cubierta por la nieve, en algunos puntos incluso bajamos dejándonos deslizar. Dejada atrás la nieve el camino se adentra en un árido y largo pedregal para más adelante cruzar un frondoso hayedo, la verdad que esta excursión tiene de todo y todo bonito.

Track de la excursión

lunes, 10 de abril de 2017

Vuelta a los Mallos de Riglos, Foz de Escalete y Embalse de la Peña

Desde la carretera que pasa por Murillo de Gallego he podido ver en multitud de ocasiones estas enormes, peculiares y hermosas formaciones sedimentarias que son un paraíso para escaladores, geólogos y amantes de la naturaleza, pero nunca había estado caminando por sus inmediaciones. La pasada semana nuestros amigos de “Lo Bisaurin” hicieron esta atractiva excursión, pero por problemas de agenda no pudimos acompañarlos. Aprovechando que hemos podido disfrutar de unos días de descanso no hemos dudado en hacerla.

Riglos bajo los Mallos
Observatorio de aves
Vista de los Mallos desde uno de los miradores del camino
Panorámica desde le mirador Ventuso
Empezamos a caminar desde la localidad de Riglos, saliendo de ella en dirección sur-este. El primer tramo de camino es común con el pequeño recorrido denominado “Camino del cielo” Una continua pero cómoda ascensión que te deja detrás de los Mallos. Pasaremos por varios miradores en los que podremos admirar estas montañas desde varios puntos de vista. El más alto de ellos, el Mirador de Ventuso, posee una panorámica perfecta de gran parte de la Hoya de Huesca. Desde él bajamos por el camino hasta un collado donde se puede descender al pueblo si se quiere hacer una excursión corta o continuar hasta la Foz de Escalete para hacerla más completa.

Vértigo
Dirección la Peña
¡Mira! Los Pirineos
Arboles secos
Nosotros ya llevábamos en mente hacer el recorrido largo, así que volvimos a ganar altura durante aproximadamente un kilómetro hasta llegar a otro collado desde el que se tiene una preciosa vista del Pirineo. Ahora teníamos un buen rato de descenso, primero atravesando un bosque de pinos secos y después bajando por una cómoda pista. Al final de esta nos encontramos con las ruinas de la pardina de Escalete y algo más adelante con la Foz de Escalete, una pequeña garganta atravesada por el barranco de Forcallo que da salida al río Gállego. Continuamos por una larga recta paralela a la vía del Canfranero. Para llegar a la presa del embalse de la Peña.

Pardina de Escalete
Foz de Escalete
¡Qué bonita es la excursión de hoy!
Ribera del Gállego
Antes de continuar nos tomamos un descanso, era la hora del almuerzo. Tras un rato en el que pude saciar mi apetito y mi curiosidad con respecto a la presa seguimos dirección Carcavilla. Este tramo se nos hizo algo pesado, eran las horas centrales del día y hacia bastante calor para la época del año en la que nos encontrábamos. La verdad que esta excursión es recomendable hacerla en meses en los que la temperatura no sea excesiva y llevar bastante agua ya que no encontraremos fuentes a lo largo del recorrido. En un giro del camino volvimos a ver la silueta de los Mallos que nos indicaba que estábamos terminando la excursión. Aun asi todavía quedaba más de media hora de camino.

Vía del Canfranero
Embalse de la Peña
De vuelta a Riglos
A metros de altura
Al pasar debajo de los Mallos pudimos ver como escalaban en el Cerro Leonar y el Mallo del Puro, una bonita actividad para los más atrevidos. Un poco más adelante se encontraba Riglos donde completamos el recorrido circular y pusimos fin a un precioso día en la naturaleza.

Track de la excursión