domingo, 9 de marzo de 2014

Ibón de Escalar y Coll des Moines con raquetas

Desde el fin de semana pasado hasta el miércoles cayó una gran cantidad de nieve en el Pirineo y este fin de semana se ha metido un anticiclón que ha provocado un tiempo estable y primaveral, por si fuera poco el club de montaña lo Bisaurin tenía programa un atractiva salida hasta el ibón de Escalar, así que cuando ya daba casi por perdida la temporada de raquetas se conjugaron todos los astros para que este domingo pudiésemos disfrutar plenamente de esta modalidad invernal.

Estación de Esquí de Astún
Primeras rampas
Mirada hacia Candanchú y el Pico Aspe
Hasta 26 personas nos juntamos en Astún para emprender la marcha, está de moda esto de raquetear. La excursión empieza entre los edificios del final de la estación de esquí y el telesilla que sube al Ibón de las Truchas, de primeras hay una fuerte subida pero se suaviza un poco una vez se han ganado unos 100 metros de desnivel. Tras una pequeña planicie nos pasamos a la ladera de la izquierda para emprender otro fuerte repecho este con la dificultad añadida de tener una gran pendiente lateral. El camino está muy transitado y solo hay que seguir profunda huella. Pasado un “colladete” divisamos una concavidad donde debería encontrarse el Ibón de Escalar pero ahora se encuentra totalmente oculto bajo una gruesa capa de nieve. Pasamos tranquilamente por encima de él para dirigirnos a una canal por la que subiremos hasta llegar al Collado de Jaca o Coll des Moines donde debería encontrarse la muga fronteriza número 309.

Camino transitado
Otro que esta cayendo al poder Bisaurin
Vista desde el Coll des Moines
Gran club de montaña
Las vistas del Midi D’Ossau y de los valles colindantes son espectaculares, las cámaras fotográficas echan humo. Como se nos había hecho corto se decidió subir hasta la ante cima del Pico de los Monjes. Este tramo resulto excesivamente duro por la fuerte pendiente y porque la nieve se encontraba algo más helada debido al viento, pero como no había peligro de caída decidimos subir (Hay que recordar que con nieve helada y fuertes pendientes las raquetas no son adecuadas ya que llevan un clavo bastante pequeño que no garantiza la seguridad, para estos casos es más recomendable crampones). Alcanzamos al punto más alto hasta el que pudimos llegar y aunque el fuerte viento era muy molesto creo que todos estábamos encantados, yo al menos en esos momentos pensaba que no podía estar mejor en ninguno otra parte del mundo. Hasta hace poco más de un par de años no subía al Pirineo en invierno y ahora me lamento y no paro de alucinar con las bonitas postales que regala en esta estación.

Medio Pirineo delante nuestro
Pico de los Monjes
En el mejor lugar del mundo
Camino de bajada
Bajamos un poco para buscar algo de abrigo y comernos el almuerzo, que para eso salen al monte los Bisaurines, pero no termino ahí las jornada montañera ni gastronómica, ya que de vuelta en Astún nos cominos una buena paella en el restaurante el Yeti.

Track de la ruta

sábado, 8 de marzo de 2014

Peña Gratal desde Arguis

Entre fines de semana de mal tiempo, de trabajo y algún que otro compromiso no habíamos podido inaugurar la temporada montañera este año. Asi que aprovechando que las previsiones del tiempo eran estables no lo pensamos dos veces y preparamos un par de días de montaña. Para el sábado elegimos Peña Gratal, esa picuda montaña que tantas veces vemos antes de empezar a subir el Monrepos.

Embalse de Arguis
Agradable pista
Árbol caído en el camino

Dejamos el coche en el embalse de Arguis que según pudimos leer es uno de los pantanos más antiguos de Aragón, pasamos su presa y comenzamos a caminar por una pista en perfecto estado. Esta parte del recorrido es común con la ruta Circular a Arguis. Durante este primer tramo de la excursión tuvimos que saltar varios pinos caídos en medio del camino, el invierno ha pasado factura al bosque. Pronto llegamos a unos carteles que indicaban el desvío hacia los pozos de hielo de Las Calmas. Tomamos esta bifurcación y en menos de un kilómetro nos encontramos otro cartel que indicaba el camino hacia Peña Gratal. Abandonamos la pista principal para metemos en un barranco en cuyo subsuelo de encuentra un gaseoducto, en esta zona sombría la temperatura bajo bastante y además nos encontramos los primeros rastros de nieve del día lo que dificulto bastante nuestra marcha ya que estaba medio helada. Cuando llegamos a una zona más soleada la nieve estaba más blanda y se podía caminar mejor. Enfrente nuestro vimos una subida difícil con mucha nieve que parecía un trampolín de salto de esquí, por suerte no tuvimos que subir por allí, a nuestra derecha había un enorme hito marcando el desvío.

Nos metemos en un barranco
Menos mal que no tenemos que subir por aquí
Este camino es mas fácil
Era un camino estrecho y con mucha nieve, aunque blanda y bastante pisada lo que nos permite progresar algo más deprisa. Pensaba encontrarme algún nevero pero esto era excesivo. Después de caminar un rato salimos a una plana, con tanta nieve no me queda claro por donde seguir (supongo que en verano se verá mejor el camino). Al final encontramos otra pista que asciende progresivamente. A nuestra izquierda quedaba una preciosa vista de los Pirineos. Casi sin darnos cuenta llegamos a un collado desde donde se veía nuestro objetivo, así en primer plano impresiona un poco y da la sensación de ser realmente duro. Bajamos a una pequeña planicie para volver al ascenso enlazando un par de pistas.

¿Por donde se continua?
Pirineos skyline
¡Tela, lo que queda!
Ya queda menos
Casi oculto entre unos matorrales está la entrada por donde comienza el ascenso final. Nos resulta realmente duro, hay fuertes repechos y mucha nieve que dificulta el ascenso, nos tenemos que ayudar de las manos en algún tramo. Tras más de media hora de sufrimiento alcanzamos la cumbre. Ha sido nuestra primera cima del 2014 y ha merecido la pena el esfuerzo. Hasta donde alcanza la vista el paisaje es precioso, incluso se puede divisar el Moncayo, además con un día tan claro y de temperatura tan agradable se respira un remanso de paz.

Vista atrás
Cumbre de la Peña Gratal
Primera cima del año
Como no teníamos ninguna prisa estuvimos un buen rato disfrutando en lo alto de Peña Gratal que aunque no es una montaña de excesiva altura bien merece la pena su ascensión.

Track de la ruta

lunes, 24 de febrero de 2014

Mi primer Duatlón

En mi busca de nuevos retos deportivos, eso sí, dentro de mis posibilidades (no me voy a poner a hacer iromanes), ayer participe en mi primer duatlón. Llevaba tiempo con la intención de realizar uno y para iniciarme lo mejor era elegir una relativamente asequible como el de Utebo, las distancias de carrera no son muy largas y la parte de bicicleta de montaña es prácticamente llana y sin dificultades técnicas.

Cuando participas por primera vez en un evento de estos tienes tus dudas y preocupaciones, he de reconocer que los días previos estaba ilusionado a la par que nervioso. Tenía dudas sobre si estaría bien preparado físicamente y estaba obsesionado con cómo me reaccionarían mis piernas en las transiciones correr-bici y bici-correr y sobre todo con no pinchar (una avería mecánica tira al traste todas las horas de entrenamiento)

Listo para comenzar
Otra de las cosas que más me preocupaba era el viento, los que vivimos en el valle de Ebro sabemos cómo se las gasta el cierzo en el mes de Febrero y el sobre esfuerzo que hay que realizar cuando vas en su contra, pero ayer tuvimos suerte y salió un día increíble que invitaba a la práctica de cualquier deporte.

Corriendo los 6 primeros kilómetros
20 Km. de bicicleta por delante
Al final todo salió bien y la verdad es que quede muy contento con la experiencia y con el tiempo invertido en realizar la prueba. Posiblemente, en un futuro cercano, no descarto participar en alguna más.

Mención especial se merecen el Club Ciclista Utebo por la excelente organización de la prueba y todos los voluntarios que en cada curva del camino te indicaban la dirección a seguir.

sábado, 25 de enero de 2014

The Sadies funden La Lata de Bombillas

He de confesar que hasta hace relativamente poco tiempo no conocía a The Sadies, en mi defensa alegare que entre tanta música y grupos no hay ser humano que pueda seguir la pista a todos. Pero gracias al amigo Luispe y a Hotel Arizona pude conocer a la interesante banda canadiense de los hermanos Good.
Dentro de la extensa gira que les ha traído a España, ayer tuvimos la suerte de tenerlos en Zaragoza y más concretamente en “La lata de bombillas”, esa pequeña sala que entre sus muchos defectos (el minúsculo escenario que apenas levanta un palmo del suelo y una pobre acústica serian algunos de ellos) tiene como virtudes la de programar buenas actuaciones constantemente y que por lo reducido de sus dimensiones da la impresión de estar en un concierto privado.


Podría escribir alguna línea sobre The Underdogs, los teloneros, pero dejémoslo en que perdí interés por ellos en la tercera canción. Tras la breve actuación de estos, saltaron a escena The Sadies para dar un concierto de esos que yo suelo definir como de rock, sudor y amplificadores humeantes. Recorrieron todos los palos del rock, sonido garaje, pasando por sus raíces country, la música surfera, se aproximaron en ocasiones al punk y evocaron pasajes de powerpop. De todo nos podemos encontrar en su música. Siempre me ha llamado la atención que las bandas Norteamericanas tienen el don de conseguir sonar bien en cualquier local y en este pequeño recinto de tan difícil acústica nos deslumbraron con un sonido claro y contundente.


No sabría calcular el número de canciones que tocaron, en su mayoría pertenecientes a su último álbum “Internal Sounds”, pero en la hora y veinte que estuvieron sobre el escenario fueron enlazando tema tras tema a una velocidad de vértigo para disfrute del público allí presente. Hasta dos veces tuvieron que volver al escenario ante los vítores del respetable pero en la última solo tocaron una canción de apenas 20 segundos con la que daban a entender “Venga, pesados iros a casa que nosotros mañana tenemos otro bolo de esta intensidad”.

Resumiendo, muy bien The Sadies que nos regalaron un concierto de esos que de vez en cuando todos necesitamos para recargar las pilas.

domingo, 19 de enero de 2014

Elliott Murphy en la Sala Luzán (Zaragoza)

Hay cierta clase de artistas que cuando vas a ver una de sus actuaciones sabes de ante mano que vas a presenciar un buen concierto y esto es lo que pasa con Elliott Murpy. Uno de esos músicos que aunque le pierdas la pista y no prestes mucha atención a sus últimos trabajos discográficos das por hecho que sigue facturando canciones de enorme calidad.
Una vez más, y empiezan a ser innumerables, ayer volvía a actuar en Zaragoza ofreciendo un concierto de una calidad a la que pocos se pueden acercar. Acompañado de Olivier Durand, ese mago de las 6 cuerdas que hace sonar la guitarra acústica como si de una eléctrica se tratase, ofrecieron a un público entradito en años una actuación memorable de esas que sientan catedra y que solo son capaces de dar gente que lleva varias décadas subido a un escenario y sobre todo que tienen la misma ilusión por agradar y dar lo mejor de sí que el primer día que empezaron a tocar.
Hubo tiempo para todo durante las cerca de dos horas de concierto, para temas nuevos, viejos clásicos, versiones y para desenchufarse de los amplificadores y tocar más cerca de ese público que en esta ciudad le adora.

Seguramente lo volveremos a ver muy pronto por Zaragoza.


Siento la pobre calidad del video, estaba algo lejos del escenario pero como muestra puede servir