jueves, 16 de agosto de 2012

En los Alpes. Val de Veny

Ayer habíamos estado en el valle de Ferret y hoy nos decantamos por el val de Veny. Nada mas entrar en él lo primero que vimos y sin duda nos llamo la atención fue el espectacular glaciar de Brenva. Aun boquiabiertos por su visión seguimos con el coche hasta La Visaille, donde empezaba nuestra excursión. Comenzamos a caminar por una carretera asfaltada, pasamos por una valla cerrada, menos mal que aquí como en todas partes la gente apura el coche hasta el último momento. Esta debe ser una ruta muy popular ya que había tanta gente que parecía una romería.

La transitada pista
Lago Combal
Tras caminar unos 45 minutos por la pista que discurre paralela al rio llegamos a un puente con carteles indicadores. Siguiendo la dirección del lago Miage llegamos al refugio de Combal que se encontraba en construcción o rehabilitación. Subimos por la ladera que teníamos enfrente y al llegar a lo alto divisamos el lago Miage. Estaba algo vacío por lo que en principio quizá nos defraudo un poco, pero luego viendo el importante glaciar del que toma sus aguas apreciamos más su belleza. Dimos una vuelta alrededor y decidí subir por un lateral de la escombrera para ver la kilométrica morrena del glaciar de Miage.

Lago Miage
Morrena del glaciar de Miage

Una vez visto aquel curioso lugar volvimos al puente y como aun era temprano decidimos alargar la excursión haciendo una de las que indicaban los carteles. Pasamos al lado del lago Combal y continuamos por una kilométrica pista que nos llevaría hasta el refugio Elisabetta a 2195 metros. Conforme nos íbamos acercando lo primero que nos llamo la atención fue una bonita cascada que bajaba del glaciar de la Blanche, poco a poco fue mostrándose la imponente Aiguille de Trélatête de 3917 m. que en principio, por encontrarse bastante detrás, quedaba oculta a nuestros ojos. Subimos los últimos y empinados tramos para llegamos al refugio, la jornada de hoy nos estaba resultando bastante asequible.

Aigulles des Glaciers
Subiendo al Refugio Elisabetta

Valle de la Lex Blanche
Aun así descansamos un poco contemplando aquel inmenso circo y su glaciar ¡Como me gustaría ver cosas de estas en los Pirineos! Por desgracia creo que les queda poco a los glaciares pirenaicos. Emprendimos el regreso por detrás de unos edificios ruinosos que se encontraban mas abajo. Al encarar el valle avistamos la punta del Monte Bianco de Courmayeur y detrás la cima del Mont Blanc. También vimos bastante gente corriendo por allí, supongo que estarían preparando la ultra del Mont Blanc, este año tendrán alguna posibilidad ya que no participa Kilian Jornet.

Descansando en el refugio

Refugio y Aiguille de Trélatête
El Mont Blanc se descubre

Volvimos al coche y de camino paramos en una agradable zona recreativa donde nos llamo la atención que había barbacoas metidas en medio del bosque (esto en España es impensable). Nos acercamos hasta el cercano rio y metimos los pies a remojo. Las aguas eran grises lo que indicaba su procedencia glaciar. Esta si que es agua mineral de verdad, te echas un trago y al instante albergas una colección de cálculos en el riñón. Regresamos al coche y esta vez paramos para ver el glaciar Brenva con más tranquilidad. ¡Vaya preciosidad! Cuando estas enfrente de los gigantescos bloques de hielo que cuelgan sobre las rocas te sientes insignificante. Y asi terminamos la segunda jornada en los Alpes. Mañana teníamos un día turístico.

Area recreativa
Barbacoa en el bosque
 
Glaciar de Breva

Track de la ruta

miércoles, 15 de agosto de 2012

En los Alpes. Val de Ferret

Cada vez que salimos a la montaña mas nos gusta y más lugares queremos conocer por eso, y aunque nos queda mucho Pirineo que “patear”, este año pensamos en dar un gran paso y lanzarnos a conocer uno de los lugares más emblemáticos del montañismo, los Alpes. Elegimos el italiano valle de Aosta y su capital como base de operaciones para nuestra toma de contacto con la cordillera Alpina. El primer día nos levantamos temprano, ansiosos como unos niños la mañana de Reyes, salimos en dirección Monte Bianco. Al llegar a Courmayeur y aunque estaba parcialmente cubierto por las nubes ya alucinamos con la visión de las interminables paredes pétrea del macizo del Mont Blanc. Seguimos por la carretera, algo mas adelante nos desviamos a la derecha para adentrarnos en el valle de Ferret. Tras pasar por varias zonas de acampada llagamos a Arnouva el principio de nuestra primera excursión en los Alpes. Para ello habíamos pensado en hacer una parte de una etapa del Tour del Mont Blanc (TMB)

Val de Ferret
Primeras rampas
Auiguille de Triolet
Señal del Tour del Mont Blanc
Con el cuello algo dolorido como turista recién llegado a New York empezamos a subir por la senda que quedaba a mano derecha. El principio fue realmente duro, había mucha pendiente y los gemelos quemaban. Aprovechábamos los momentos fotográficos para descansar. Tenia confianza en que a lo largo de la mañana las nubes que parecían incrustadas en las cimas de las montañas se fueran disipando pero aun asi el paisaje era alucinante. A nuestra izquierda quedaba el precioso glaciar de Triolet y una multitud de montañas que superaban con creces la altura del Aneto. Con más esfuerzo del esperado alcanzamos el Refugio de Elena a 2060 metros. Desde su terraza podíamos apreciar en primer plano el glaciar de Pre de Bar y a lo lejos el Mont Dolent y el Auiguille de Triolet ambos con alturas superiores a los 3800 metros.

Glaciar de Triolet
Refugio Elena
Glaciar de Pre de Bar y a lo lejos a la derecha el Mont Dolent
Vista del Glaciar con el refugio a sus pies
Continuamos por el camino que sale detrás del refugio y la cosa no tenia pinta de suavizarse. Sobre el papel esta excursión me parecía algo más asequible. Lo que mas me sorprendió en este tramo fue ver a gente haciendo el TMB en bicicleta de montaña, subir y bajar por esos caminos a pie es realmente duro pero en bici debe ser brutal, a mas de uno vimos echar el pie al suelo. Así al cabo de algo mas de una hora desde el refugio llegamos al Col du Grand Ferret. Coincidimos es este punto con multitud de gente que estaba haciendo la travesía y también vimos como los mas privilegiados llevaban su equipaje en burros. Habíamos pasado a Suiza y ante nuestros ojos teníamos otro inmenso valle. A lo lejos vimos el Grand Combin además de otra multitud de cimas a las que éramos incapaces de ponerles nombres.

Valientes que hacen el TMB en bicicleta
Col de Gran Ferret
El Grand Combin a lo lejos
Mientras estábamos terminando el almuerzo y disfrutando la preciosa panorámica avistamos como en la loma de nuestra izquierda había gente. Nos lo pensamos un poco pero como íbamos bien de tiempo y, por ser el primer día, sobrados de fuerzas decidimos subir. Fueron “apenas” 180 metros más de desnivel pero mereció la pena. En el mapa pude comprobar que habíamos subido a la Tete de Ferret de 2714 metros. Más que satisfechos de nuestra primera toma de contacto con los Alpes emprendimos el camino de regreso. De bajadas paramos de nuevo en el Refugio de Elena y esta vez, al entrar, quizá nos decepciono un poco ya que parecía un restaurante, estaba lleno de familias comiendo. Siempre había pensado que los refugios Alpinos estarían llenos de montañeros en busca de las cumbres más difíciles, pero parece que con el tiempo todo va perdiendo su encanto.

Mar en una muga fronteriza
En lo alto de Tete Ferret

Mont Dolent con sus mas de 3800 metros
Me siento cerca del cielo
Regresamos hasta el coche y a la vuelta nos hubiera gustado parar en aquellas estupendas campas verdes que veíamos por la ventanilla pero estaba todo atestado de coches y de gente, nos dimos cuenta que el 15 de agosto también es festivo en Italia y nos resulto imposible aparcar. De vuelta a Aosta decidimos hacer una parada en La Salle, uno de esos típicos pueblecitos Alpinos. Había estado bastante bien nuestra primera toma de contacto con los Alpes.

Track de la ruta

martes, 7 de agosto de 2012

Ascenso a los Infiernos

Fieles a nuestra cita anual Diego y yo quedamos con la intención de hacer otra de esas excursiones que poder contar a nuestros nietos. Esta vez elegimos la ascensión a los Infiernos que resulta algo más fácil de lo que en principio, pese a su terrorífico nombre, hace pensar.
El pasado fin de semana fue algo fresco y lluvioso, el lunes también salió inestable pero las previsiones meteorológicas anunciaban que las temperaturas irían en paulatino aumento a lo largo de la semana hasta llegar a un calor sofocante. Por lo tanto no nos lo pensamos dos veces y elegimos el martes para lanzarnos a la montaña ya que las temperaturas todavía iban a ser suaves. Pase por Jaca a recoger a Diego a eso de las 7 de la mañana y después de demostrar mi “pericia” al volante durante un rato llegamos al balneario de Panticosa. Mientras nos calzábamos las botas y nos ajustábamos las mochilas volvimos a comentar el encanto y lo que nos gustaba aquel lugar antes de que le metieran mano en un intento de hacer un mega Spa exclusivo.
Comenzamos la ascensión por el fondo del lago, parte del trayecto ya lo conocíamos de cuando subimos nuestro primer 3000, el Garmo Negro, allá por el 2004. Un sinfín de requiebros en el camino que te ayudan a ganar altura con relativa facilidad. Mientras nos íbamos contando nuestras cosas alcanzamos la Mallata baja de Argualas donde hicimos una primera parada para beber un poco de agua y quitarnos el polar.

En la Mallata Baja, aun estamos frescos

Seguimos el ascenso por donde te lleva la senda, pasamos cerca de unos cuantos caballos que pastaban tranquilamente en las verdes praderas, y algo mas adelante coincidimos con tres chavales que nos comentaron que iban al Garmo. Vimos el cartel que indicaba la dirección al ibón Arnales pero nosotros no le hicimos caso y continuamos hacia arriba. Al alcanzar la Mallata alta el camino cambio, se transformo a piedras sueltas con la dificultad que esto lleva para avanzar. Tras un buen rato intentando elegir o adivinar cual era el mejor camino alcanzamos el collado de Pondiellos. Después de dejarlo atrás vimos el ibón del mismo nombre y los infiernos, nuestro objetivo, que desde nuestra posición parecía inexpugnable. Antes de iniciar el ataque a la cumbre nos tomamos un tiempo para el almuerzo, además pudimos ver por donde subían los chavales de antes, que por lo visto habían cambiado de idea sobre la marcha.

Progresando entre las rocas
Ibón de Pondiellos
Haciendo unas fotos casi me quedo sin cámara, debí asentarla mal sobre el trípode y se venció por el peso, cayendo al suelo desde más de un metro y rebotando varias veces. ¡La cantidad de cosas que se te pasan por la cabeza en esos breves instantes! Milagrosamente, salvo unos rasguños, no le paso nada. Estos de Canon, por fortuna, las hacen a prueba de bombas. Superado el susto y con menos peso en la mochila y mas en la tripa, seguimos llenamos por el camino que marcado a base de infinitas pisadas salía a nuestra derecha. Pasamos por debajo del pico Arnales y algo mas adelante alcanzamos la canal o escupidera que baja directamente de la cumbre de los Infiernos.

El Garmo Negro y el ibón de Pondiellos
Diego esquivando la canal
En vez de entrar en ella como habíamos leído decidimos ascender por su izquierda según la mirábamos. No es muy complicado, de vez en cuando alguna trepadilla que apenas entraña dificultad, hay muchos agarres y sitios para asentar bien las botas. Progresamos con relativa rapidez para llegar al collado que divide la cumbre central de la oriental. Echamos un vistazo al otro lado y pudimos ver lo que queda del glaciar. Sin más dilación nos encaminamos a la cima oriental.

Todo eso hemos subido
Glaciar de los Infiernos
Un par de trepadillas mas y en apenas 5 minutos habíamos ascendido el primer 3000 del día. Las condiciones atmosféricas eran inmejorables y las vistas fantásticas. Hacia el norte pudimos ver el Gran Facha (nuestra ascensión del año pasado) y hacia el este, a lo lejos dominando el horizonte, el Vignemale.

Infiernos Oriental conseguido
Vista del Vignemale
Vista de la cumbre central, marmolera y cumbre occidental
Bajamos por donde habíamos subido hasta llegar de nuevo a la divisoria de los dos picos. Subimos un pequeño repecho para coronar el Infiernos central, el segundo y con sus 3082 m. el más alto de los tres. Nos hicimos unas cuantas fotos para dejar constancia de “nuestra proeza”.

Segundo 3000, el Infiernos Central
Ahora tocaba pasar la famosa marmolera. Veíamos venir a gente hacia nuestra ubicación y eso nos dio una idea de lo ancha que era. Pasamos con cuidado, el vértice es lo suficiente ancho como para caminar por el sin dificultad pero aun asi la visión del vacío a ambos lados da un poco de respeto. Finalmente llegamos a la última cumbre del día, el infiernos oriental de 3073m. Disfrutamos de una estupenda visión periférica: Anayet, el Midi, Sallent a nuestros pies, Balaitus, puff ¡que gozada!

Vista de la marmolera
Con cuidado pero sin miedo
Tercer 3000, Infiernos Occidental
Tristemente había llegado el momento de descender y lo teníamos que hacer en dirección ibón de Tebarray. El camino no era muy cómodo teníamos claro hacia la dirección que ir pero había decenas de posibles caminos. Superadas unas cuantas dificultades alcanzamos un collado y la cosa parecía mejorar, pero aun asi tuvimos que bajar por algún tramo complicado. Nos cruzamos con otros excursionista que subían por esta cara y a mi me dio la impresión que es mas duro subir por este lado.

Ibón de Tebarray
Tras un buen rato sufriendo en el descenso, ciertamente no resulta nada agradable este tramo, alcanzamos el collado de Tebarray. Ahora tocaba seguir la GR 11 por lo tanto el camino estaba bastante mejor para transitar. Avanzamos un poco y a nuestra derecha pudimos ver la silueta de los Infiernos por su cara norte, el pequeño nevero que queda de su glaciar y la enorme marmolera. Parecía increíble que hace un rato hubiéramos estado allí arriba. Caminamos un poco más y llegamos al ibón Azul Alto. Hicimos una pausa en aquel bonito lugar para comernos el bocadillo mientras pensábamos en cosas como ¿Quién quiere una vida estresada? Habiendo lugares como este en los que se respira tranquilidad y solo se escucha el viento acariciando la hierba y en el que el paso del tiempo se mide en estaciones.

Infiernos por su cara norte
De paseo por la GR 11
Ibón Azul Alto
Con el hambre saciada abandonamos aquel lugar para seguir nuestro camino, pasamos rápidamente por el ibón Azul Bajo. Algo mas adelante pasamos al lado de unos deteriorados carteles que indicaban que los Baños de Panticosa se encontraban a 1 hora 45 minutos, pensamos que eran unas previsiones un poco optimistas pero al final ese fue el tiempo que nos costó llegar. Seguimos por el marcado camino hacia los ibones de Bachimaña que a estas alturas del año no estaban a su máximo nivel. A lo que llegamos al ibón bajo de Bachimaña pudimos ver el nuevo refugio que había sido inaugurado hace un par de semanas, ciertamente tiene una pinta estupenda pero no nos detuvimos, seguramente alguna vez lo utilizaremos para alguna travesía o excursión.

Cartel indicador que necesita reparación urgente
Nuevo refugio de Bachimaña
Seguimos nuestro camino, el cansancio se empezaba a notar, llevábamos unas cuantas horas pateando. En nuestro descenso pasamos al lado de la cascada del Fraile que esta vez, no se porque, me pareció mas bonita que en otras ocasiones. Bajamos uno poco y entramos en una zona en la que ya había pequeñas zonas boscosas. Cada vez nos íbamos encontrando con más gente sobre todo familias que subían a disfrutar de los encantos del rio Caldarés. Estábamos terminando nuestra excursión pero antes tuvimos que pasar por el salto del Pino.

Salto del Fraile
El camino discurre paralelo al rio Caldarés

Salto del Pino
Unos minutos más tarde llegamos al mirador del balneario. Ya divisábamos el final, solo teníamos que descender por una zigzagueante senda para alcanzar el refugio de la casa de piedra.

Refugio de la casa de piedra
Una vez mas lo habíamos conseguido, había sido una excursión bonita, interesante y durilla. Ahora solo tenemos que esperar hasta el próximo año para hacer una de estas.

Track de la ruta