lunes, 27 de mayo de 2013

Nuevo blog montañero

Desde hace unos pocos días el club de montaña Lo Bisaurin cuentan con su propio blog, que sin duda promete ser interesante y de recomendable seguimiento.

Elena, su presidenta, cuenta así como de gesto la idea y lo que el club de Aragüés del Puerto pretende plasmar en el:
Surgió la idea, como muchas veces ocurre en Lo Bisaurin, en una de las Andadas de esta Semana Santa en las Montañas de Palencia, ya en el descenso de Cima, con la satisfacción del deber cumplido (y las pulsaciones controladas), y los sentidos colmados por los Paisajes que te rodean y en especial por el nexo de unión con los grandes amigos que te acompañan.
Kepa, hombre tenaz y excelente fotógrafo como podréis comprobar luego, nos ha preparado este Blog que ahora se inicia, y que habremos de ir enriqueciendo entre todos. En él podremos volcar las crónicas de nuestras aventuras montañeras más importantes, y nos servirá como otro nuevo punto de encuentro para compartir nuestros retos e ilusiones. 
Ahí va, que lo disfrutéis

 http://lo-bisaurin.blogspot.com.es



jueves, 16 de mayo de 2013

Low en el Teatro de las Esquinas

Ayer tuve la oportunidad de ver al grupo estadounidense por tercera vez. La primera fue hace un montón de años en un festival de Banicassim, y la segunda como teloneros de Radiohead hará casi 10 años. Desde entonces el trio ha seguido forjando una excelente trayectoria discográfica. Estos días están de gira por España, 6 conciertos en 6 días, presentado su reciente disco “The invisible way”

Sobria puesta en escena
Lo que pude volver a comprobar anoche es que Low es una gran banda que con poco artificio es capaz de crear unas envolventes y bellas atmósferas musicales con las que cautivan a su público. Desde “Plastic cup”, primera canción de la actuación hasta “I hear… Goodnight” con la que terminaron el concierto todo esta orquestado en su justa medida, la guitarra de Alan Sparhawk solo sobre sale cuando debe, la voz y coros de Mimi Parker desde su batería son perfectos (debería cantar alguna canción más esta chica) y el bajo y teclados de Steve Garrington dan el ambiente adecuado a cada canción. Sin duda una noche de notable alto la que nos dieron las banda de Minnesota.

Alan Sparhawk y su sombra
No soy muy bueno calculando, pero creo que estaríamos unas trescientas personas en la sala que pese a ser Miércoles y el elevado precio de la entrada considero que no está mal. Zaragoza ha sido el lugar más caro para ver a Low en esta gira Española, 20 euros más gastos de distribución frente a los 14 más gastos de Valladolid o los 16 más cargos de Madrid.
También quiero destacar que el Teatro de las Esquinas me pareció un magnifico lugar para conciertos, todavía no había podido pasarme por esta sala pese a que últimamente han programado muy buenas actuaciones.




domingo, 12 de mayo de 2013

Vuelta al Castillo de Acher

Del interesante programa de actividades que el club de montaña “Lo Bisaurin” tiene previsto para este año una de las excursiones que más nos apetecía hacer era la vuelta al Castillo de Acher. La excursión comienza en Guarrinza pero antes dejamos un coche en la Selva de Oza y con el resto de vehículos fuimos al pequeño aparcamiento que se encuentra en esta zona, con esto nos evitamos 7 kilómetros de aburrida pista.

Caminando por la pista de Guarrinza
Lo Salto
El día estaba soleado pero un frío y molesto viento del norte se hizo sentir en los primeros compases de excursión. Mientras avanzábamos, al fondo a la izquierda, se podía ver la bonita cascada de Lo Salto que en estos días de deshielo se muestra exuberante. En frente, justo hacia donde nos dirigíamos, apreciamos unas feas nubes que no hacían presagiar nada bueno. Subimos una pequeña loma para adentrarnos en el valle de Aguas Tuertas. Confirmando nuestros peores presentimientos las nubes bajas se habían adueñado de todo el valle y nos impedían verlo en su esplendor. Pero aun así, la gran cantidad de neveros, el agua en abundancia y sobretodo el serpenteante transcurrir del joven Aragón Subordán nos volvieron a maravillar. Seguimos avanzado por la derecha del valle sorteando nieve y barrizales. Yo me llene de barro hasta la rodilla.

Refugio a la entrada de Agua Tuertas
Aguas Tuertas bajo las nubes
Casi al final del valle comenzamos a subir hacia el Barranco de la Rueda, eso si con mucha tranquilidad, disfrutando de lo poco que se podía ver entre las nubes, como por ejemplo un rebaño de sarrios que corrían ágilmente por las blancas laderas. Como la nieve era cada vez más abundante por seguridad decidimos calzarnos las raquetas y crampones para seguir ascendiendo. De repente, supongo que debido al calor del sol del mediodía, las nubes se fueron disipando dejando delante de nosotros el hermoso paisaje que hasta hacia unos minutos había permanecido oculto. La sorprendente Sierra de Secús y el Pico Secús se mostraron ante nuestros ojos, echado la vista hacia atrás los picos Arlet y Gabellados y tímidamente, asomando tras estos, la silueta del Midi de Ossau.

Panorámica desde el Barraco de la Rueda
Sierra de Secús
Subiendo hacia el Achar de Hombres
Parecía increíble hacia unos momentos estábamos en medio de un día bastante desapacible y en unos instantes se había transformado en un día radiante. Aunque había que superar una importante pendiente la nieve primavera nos permitía ascender con relativa facilidad. Quizás nos desviamos un poco del camino que habitualmente se hace en verano yéndonos algo a la derecha pero aun así con un poco de esfuerzo alcanzamos el Achar de Hombres. El paisaje que divisábamos desde este punto era simplemente espectacular, una gozada para cualquier amante de la montaña. A la derecha un primer plano del Castillo de Acher, al fondo el Lenito, Peña Forca y la Sierra de Alano y a nuestra izquierda la peculiar formación rocosa de las Rallas de Costatiza.

Rallas de Costatiza, Sierra de Alano y Castillo de Acher
Primer plano del Castillo de Acher
Rallas de Costatiza
Era un lugar en el que apetecía quedarse un buen rato pero tras realizar una cuantas fotos empezamos el descenso. La óptima condición de la nieve facilitaba la bajada, solo había que clavar el tacón para no resbalarse. Algo más abajo, al abrigo de una enorme roca nos paramos a comer. Se estaba tan bien que nos costó reanudar la marcha casi tres cuartos de hora. A medida que fuimos descendiendo la nieve fue desapareciendo dejando a la vista el claro camino que se termina juntado con el que desciende del Castillo de Acher a la altura de una caseta-refugio. Antes de continuar bajando vimos la curiosa forma que dibuja en el horizonte el Chipeta y más a lo lejos el pico Acherito.

Refugio del Castillo de Acher con el Chipeta al fondo
El Chipeta y el Acherito al fondo se alzan sobre la Selva de Oza
En nuestro descenso nos adentramos en un bosque que se encontraba en la primera fase de la primavera, las pequeñas hojas recién salidas delataban que en esta zona el invierno ha tardado en irse. El camino, siempre en fuerte bajada, discurre paralelo al barranco de Espata. Tras un buen rato descendiendo y con las rodillas algo doloridas, salimos del bosque en la intersección con una pista, por la que tranquilamente llegamos hasta el antiguo camping de la Selva de Oza para poner punto y final a esta más que bonita excursión.

Hayedo despertado tras el invierno
Lenito y Peña Forca
Track de la ruta.

sábado, 20 de abril de 2013

Circular Yebra de Basa, ermitas rupestres, Santa Orosia, Pico Oturia y bajada por San Román

Hace un par de semanas que la primavera se ha asentado por eso a la primera oportunidad que hemos tenido de calzarnos las botas nos hemos lanzado a la montaña. Como el invierno que hace poco nos dejo fue generoso en nieves, las cumbres más apetecibles y las excursiones en el corazón del pirineo todavía no están al alcance de nuestra escasa técnica y pueden ser peligrosas debido a los aludes. Asi que escogimos una excursión en cotas más bajas en la que naturaleza y cultura van de la mano.

Ermita de L'angusto al principio del camino
Nos acercamos a Yebra de Basa y dejamos el coche en la plaza, si se quiere ahorrar unos 300 metros se puede continuar hasta la pequeña ermita de L’angusto donde también se puede dejar algún coche. Seguimos un poco más por el camino que sale a la izquierda de la edificación hasta llegar a un pequeño rio. Una vez en la otra orilla vimos los carteles que indicaban en la dirección que seguir. El camino estaba perfectamente marcado, aplanado e incluso había escalones artificiales que facilitaban su tránsito. Pasamos la ermita de Escoronillas, más bien podríamos decir que es una pequeña capilla y algo más adelante, la de las rodillas, una curiosa edificación alrededor de una roca.

Ermita de Escoronillas
Ermita de las rodillas
Continuamos ascendiendo hasta llegar a un riachuelo, lo cruzamos sin dificultad y al realizar uno de los giros del camino ya pudimos ver la cascada del chorro. Seguimos la senda tranquilamente y al cabo de unos minutos nos encontramos justo a los pies de la mentada cascada. Dejamos un momento el camino principal para subir a la ermita de la cueva, donde según cuentan se encontraron los restos de la santa. Aprovechamos el bonito y acogedor lugar para almorzar y tomarnos un respiro.

Cascada del Chorro con las ermitas de la cueva y San Cornelio
Entrada de la ermita de la cueva
El arco iris
Tras el pequeño descanso pasamos debajo de la caida de agua donde también se encuentra la ermita de San Cornelio y continuamos por un balcón debajo de unas paredes de un conglomerado muy similar al que podemos encontrar en la Sierra de Guara. Superamos en nuestro caminar las ermitas de San Blas y Santa Bárbara, un “ave maría” en cada una de ellas, y vuelta a la ruta. Los murallones que quedaban a nuestra derecha poco a poco fueron desapareciendo para dejar paso a la vegetación, detrás de ella pudimos ver la ermita de O Zoque.

Ermita de San Blas
Mirada atras en el camino
Ermita de O Zoque
Esta ermita se encuentra en la entrada de una bonita y verde pradera desde donde se pueden apreciar, al fondo, los nevados pirineos. Desde este lugar también divisamos el santuario de Santa Orosia y hacia allí encaminamos nuestros pasos por un claro sendero. Al llegar Mar prefirió quedarse descansado y yo decidí continuar hasta la cima del Oturia. Seguí por la pista aproximadamente durante un kilómetro hasta un desvió, lo tome, si no me equivoco es parte de la Transpirenaica de BTT.

Santuario de Santa Orosia con el pico Oturia al fondo
Llegando a la cima
En la cumbre con el Valle de Tena a mis espaldas
La ascensión es en gran parte por pista incluso me paso un todoterreno que llego muy cerca de la cumbre. Llegue a un punto donde había un cartel con un aspa indicando que el camino estaba cortado, es curioso, los mapas que había consultado y el track que llevaba en el gps me indicaba por alli pero seguro que había alguna razón para no subir por ese camino. Decidí continuar por la pista para luego lanzarme monte a través hacia la cumbre, pero enseguida me encontré con unos grandes neveros que considere peligrosos de cruzar. Volví a la señal de prohibido y subí, pensé: “Llegare hasta donde se pueda y si esta peligroso me doy la vuelta”. Pronto vi un montón de hitos entre un camino de piedra suelta. En unos minutos alcance la arista que separa las dos vertientes de la montaña y seguí progresando por ella con el objetivo a la vista. Seguramente la señal que había dejado atrás estaba puesta para la época invernal y todavía no la habían quitado, no le encuentro otra explicación. Sin mayor dificultad alcance la cima del Oturia (1919 m.), esta es otra de esas cumbres desde las que se tiene una buena panorámica. Hacia el sur el Tozal de Guara y Peña Oroel, a mis pies el Valle de Tena, a lo lejos las Tres Sórores todo ello tocado todavía por los dedos del invierno.

Mirada hacia Ordesa
Otra imagen de la cumbre
Estuve unos minutos disfrutando del paisaje pero decidí descender rápido, Mar me estaba esperando en Santa Orosia y no era cuestión que se preocupase mucho. De regreso a la ermita encontré a mi chica tomando el sol y con los bocadillos de la comida preparados. La verdad que habíamos tenido suerte con el día, hacia un sol estupendo y soplaba una brisa fresca que no permitía que hiciese mucho calor. Por aquello de cambiar de recorrido bajamos dirección a San Román de Basa por una interminable y serpenteante senda de piedra suelta que se hizo algo pesada.

Iniciamos el descenso
El interminable camino de bajada
Restos de la iglesia de San Roman de Basa
Algo cansados por el fuerte descenso llegamos a la pequeña localidad de San Román pero todavía nos quedaba algo más de dos kilómetros para terminar el círculo que completamos pasando por el barranco Gabardue. Al llegar a Yebra ya habíamos terminado nuestra primera excursión de la temporada. Aunque en la parte final se nos había hecho un poco larga, no había estado nada mal.

Track ruta

lunes, 4 de marzo de 2013

Raqueteando por Ordesa

Antes de dar por finalizada esta breve pero fructífera temporada de raquetas de nieve había que hacer una excursión que pusiera el broche de oro. Para ello me volví a unir al club de montaña los Bisaurines, que siempre me acogen fenomenal, para hacer una ruta por el valle de Ordesa.
Nunca había estado en el Parque Nacional en invierno así que tenía ganas de aprovechar las últimas nieves y sobre todo de disfrutar de este lugar con más tranquilidad que la que se respira en verano.

Cruzando el puente de los Cazadores
El río Arazas en brazos del invierno
Las alargadas sombras del bosque
Cotatuero al fondo
La excursión no podía empezar mejor ya que el día salió precioso y la temperatura, aunque en principio fresca, resulto agradable. De la tradicional ruta que te lleva a la cascada de la Cola de Caballo poco se puede decir que no se sepa ya. Nosotros comenzamos cruzando el Puente de los Cazadores para remontar el río Arazas por su margen izquierda. Más adelante volvimos a cruzar el río para acercamos hasta el mirador de la cascada del Estrecho, por cierto en este sombrío lugar la temperatura baja varios grados. Después continuamos por la senda principal, atravesando el ahora desnudo bosque hasta llegar a las gradas de Soaso (personalmente este es el lugar que más me gusta de todo el recorrido). Una vez superadas, el enorme circo de Soaso queda delante nuestro y solo falta continuar en línea recta hasta llegar a la famosa cascada de la Cola de Caballo. Contado así puede resultar una excursión algo fría y sosa pero son algo más de tres horas de recorrido en los que uno no puede parar de sorprenderse con cada rincón del paisaje. Por si fuera poca la recompensa al llegar a nuestro objetivo recobramos energías con un buen almuerzo. Un lugar incomparable, un tiempo maravilloso, una compañía fenomenal, ¡Que más se puede pedir!

Cascada del Estrecho
Los Bisaurines, grandes compañeros de camino
"Pequeños" tempanos de hielo
Gradas de Soaso
Circo de Soaso con el Monte Perdido al fondo
Mirada hacia atrás. La Faja Pelay
Por cierto, lamentablemente volvimos a ver a bastante gente haciendo la ruta sin el equipo adecuado, algunos no llevaban mochila e incluso vimos a gente con deportivas. Es importante concienciarse y equiparse bien para salir a la montaña. En la mochila, como mínimo, nunca debe faltar ropa de abrigo, algo de comida y agua. La mayoría de las veces llevaremos peso de más pero un día lo podemos necesitar.

Cola de Caballo


Allí donde mires hay un rincón precioso
El joven río Arazas
Gradas de Soaso
La bajada la realizamos por el mismo camino y aunque la hicimos algo más rápida, pudimos contemplar como el atardecer en un valle tan cerrado llega antes y como los últimos rayos de sol pintan con otros tonos las cumbres de las montañas otorgando un encanto especial a tan maravilloso y emblemático lugar pirenaico.

Los bonitos tonos del atardecer
Llegamos a la pradera

Track de la ruta