sábado, 20 de julio de 2013

Pic du Lion y Lac Bordères

Las lluvias torrenciales que afectaron a los valles de Benasque y de Aran a finales del mes de Junio, también causaron importantes destrozos en esta zona del Pirineo Francés, entre otros los que afectaron a la carretera que lleva al Hospice de France y al Valle de Lys. Por lo tanto dos de las excursiones que teníamos previstas hacer se nos fueron al traste ¿Por qué no mirare estos pequeños detalles antes de salir de casa? Tras consultar en la oficina de turismo y en la agencia de guías de montaña nos recomendaron que subiéramos al Mont Né ya que desde allí nos aseguraron había unas vistas fenomenales.

Carretera del Port de Bales
Para verdaderos campeones
Refugio de Mont Né
Por la mañana temprano condujimos hasta el cercano valle de Oueil y subimos al puerto de Bales, lugar donde empieza la excursión, por una de esas carreteras por las que tanto disfrutan los amantes del ciclismo.
Los primeros kilómetros del camino resultaron bastante aburridos ya que nos tocó caminar por una pista semi asfaltada, con poca sombra y sin apenas variación en el paisaje, lo único destacable fue pasar al lado de refugio de Mont Né. Unos tres o cuatro kilómetros más adelante llegamos al puerto de Pierrefite desde donde empezaba el ascenso al Mont Né. Nos dimos cuenta que había un nevero en la arista, no era muy grande pero decidimos no arriesgar y cambiamos de planes sobre la marcha. Vimos gente subir la montaña de enfrente, consulte el mapa y vi que eran tres picos seguidos el último y más alto el Pic du Lion. No se veía mucho más difícil que el Mont Né por lo tanto nos lanzamos hacia alli.

Lac Bordères
Sommet deres Heches y Pic du Lion
Inmejorable panorámica del Pirineo
Coronamos primero el Hougue de la Fousserette de 2072 metros, seguidamente el Sommet deres Heches de 2084, y finalmente tras superar un desagradable "colladete" el Pic du Lion de 2102. Quizás estas alturas no sean muy llamativas pero desde la cima, en un día despejado como hoy, se tienen unas estupendas vistas del Pirineo. Desde más allá del Aneto, pasando por el Poset, hasta el Midi de Bigorre. No sé cómo sería la panorámica desde el Mont Né pero estoy convencido que no sería mucho mejor. Descendimos por el otro lado hasta el Col du Lion para bajar al lago que desde hacía rato habíamos divisado.


Lac Bordères también conocido como Lac Bareilles
Al lago se le conoce por los nombres de Bordères o Bareilles y estaba lleno de familias y de grupos de chicos de campamentos. Desde el valle contiguo se puede llegar en apenas media hora caminando desde el lugar donde se aparca el coche. La verdad que es muy bonito y acogedor, merece la pena ir a pasar el día allí. La lastima fue que tuvimos que regresar corriendo, las nubes se empezaron a poner grises y pronto comenzaron a escucharse truenos.

Las bonitas nubes que nos hicieron regresar corriendo
Puerto de Pierrefite
Hicimos los cuatro kilómetros de pista a buen ritmo pero al final, poco antes de llegar al coche, nos alcanzó la lluvia. Y tuvimos suerte porque a lo que estábamos llegando a Bagnères-de-Luchon empezó a granizar con fuerza.

Track de la ruta

viernes, 19 de julio de 2013

Pic Céciré

Como ya comente Bagnères-de-Luchon ofrece al visitante múltiples atractivos, otro de ellos es que en invierno casi desde la misma calle principal se puede subir a la estación de esquí de Superbagnères por medio de una telecabina. Pues bien, en verano este telecabina no cierra y lo puede aprovechar todo el mundo para dar un paseo por los verdes prados y recrearse con unas excelentes vistas.

Telecabinas
Hotel de montaña
Silueta pirenaica
Nosotros utilizamos este medio de transporte para llegar al punto de partida de la excursión que teníamos prevista hoy. Lo primero que pudimos ver al dejar la telecabina fue un pequeño pico solitario que había justo en frente, el Pic Céciré, lugar al que pensábamos subir. Lo siguiente que nos llamó la atención fue un enorme y lujoso hotel en el que seguramente podrán descansar cómodamente los amantes de los deportes de nieve. Acto seguido nuestra vista se fue a la silueta de los Pirineos que se alzaban sobre una enorme y verde pradera, y aunque había alguna nube pudimos distinguir entre otros el Aneto ¡Que gozada de paisaje! me hubiera quedado allí toda la mañana. Pero habíamos venido a caminar asi que emprendimos la marcha desde el final del aparcamiento de las pistas. Pasamos un par de remontes y empezamos a seguir las marcas de la GR-10.

El solitario Pic Céciré
Valle de Lys
Tramo final a la cumbre
No teníamos muy claro por donde se subía al pico, desde enfrente parecía bastante complicado pero pronto nos dimos cuenta que a la cima se accede por la parte trasera a la que se llega siguiendo el camino que va rodeándolo por el lado izquierdo. Mientras caminábamos vimos una pareja de orientales cazando mariposas, curiosa afición, que les llevo a caminar varios kilómetros, a la vuelta todavía seguían con el cazamariposas en la mano. El camino muy trillado y definido transcurre sobre la enorme ladera que forma el valle de Lys, en algunos tramos esta algo expuesto pero no entraña apenas peligro. Llegamos al collado y aquí dejamos la GR-10 que sigue hasta el lago Oô para emprender la ascensión final a la cumbre. En este tramo nos pasó uno de esos montañeros de los que tengo sana envidia, uno de esos que sube las montañas corriendo. Las rampas finales no son excesivamente duras, por lo tanto, en poco más de media hora desde al collado estábamos en la cumbre.

Alli abajo queda la estación de esquí
En la cima del Céciré
Las cumbres a las que el libro dio nombre
La cima estaba algo embarrada, supongo que hasta hace poco el suelo habrá estado cubierto por la nieve. Alli coincidimos con un amable chico francés que saco un libro con información de la zona y nos fue mostrando los nombres de las cimas cercanas. Aun no habíamos empezado a descender y el atleta de antes volvía a llegar a la cima, había bajado hasta el collado y había vuelto a subir ¡qué bárbaro! Nosotros descendimos tranquilamente y nos quedamos en el collado.

El collado tranquilo
Las laderas estaban repletas de plantas como estas
Había bastante gente almorzando, así que como el día estaba bastante agradable no nos lo pensamos dos veces y sacamos los bocadillos de las mochilas, nos sentamos sobre la hierba y disfrutamos un buen rato del paisaje antes de regresar a la estación de esquí.

Track de la ruta

jueves, 18 de julio de 2013

Lago Oô y refugio de Espingo

Aprovechando la libertad que te da el periodo vacacional este año decidimos explorar un poco el Pirineo Francés tan cercano pero a la vez de tan complicado acceso. Nuestra intención era hacer pequeñas excursiones que nos permitieran conocer un poco la zona. Los primeros días tomamos como base Bagnères de Luchon un encantador pueblo con sabor tradicional que tiene, entre sus muchos atractivos, un balneario de aguas sulfuroso termales. Como primer destino para hacer algo de piernas nos decantamos por el Lago Oô.

Empezamos a caminar por el Pirineo Francés
El camino se adentra en el bosque
Para los despistados
Para ello nos acercamos a Les Granges d’Astau que se encuentra a muy pocos kilómetros del pueblo de Oô. Dejamos el coche en un terraplén acondicionado a modo de aparcamiento y comenzamos a caminar por la pista. Estaba todo muy húmedo debido a la tormenta de ayer, de cualquier ladera o barranquete salía un torrente de agua. Enseguida nos adentramos en un frondoso bosque lo que hizo más amena la ya de por si agradable subida. En aproximadamente una hora llegamos a un puente que salía a la derecha del camino, no lo cruzamos, seguimos rectos hasta la presa que teníamos delante y cuando llegamos a su altura allí pudimos ver el precioso la Oô con su característica cascada.

No cruzamos el puente de momento
Mar en el Lago Oô
Presa y Refugio del lago
Hasta aquí había sido una excursión de las que puede hacer toda la familia, nosotros continuamos ascendiendo por la izquierda del lago. El camino seguía siendo precioso mientras discurría por el bosque pero poco a poco los grandes árboles dejaron paso a vegetación mas baja. Pasamos un par de barrancos repletos de agua. Se me habia olvidado mencionar que la gran parte de esta excursion pertenece a la GR-10 francesa asi que está bien marcado. El desnivel que habíamos superado ya era considerable, teníamos puesta la vista en el collado pero cada vez que creíamos que habíamos llegado solo se trataba de un escalón más.

Seguimos caminando por el bosque
Curiosa flor
Uno de los barrancos que nos encontramos en el camino
Al final alcanzamos el circo de Espingo, lo primero que pudimos ver fueron los enormes picos que lo forman, a la izquierda destaca el Grand Quayrat con sus 3060 metros y a la derecha el Pic des Spijeoles de 3065 metros los dos muy bien secundado por una buena cantidad de cumbres que rozan los 3000 metros. Luego nos fijamos en el pequeño Lago de Espingo y en el refugio que hay sobre el. Almorzamos en el refugio, es un sitio precioso en el que nos hubiera gustado quedarnos un buen rato pero pronto emprendimos el camino de regreso, las nubes tenían muy mala pinta y no queríamos que nos pillase la lluvia.
  
El bonito circo de Espingo
Panorámica del Lago de Espingo y del refugio
Con lo bien que se estaba aqui
Bajamos a buen ritmo mientras de vez en cuando echábamos una mirada al cielo que cada vez estaba mas gris. Paramos de nuevo en el Lago Oô, decidimos quedarnos en el bar-refugio para resguardarnos si llovía pero el tiempo nos dio una tregua asi que aprovechamos para terminar de comer envueltos en acogedor entorno que proporciona el lago, la cascada y las montañas que lo rodean. Tampoco pudimos estar mucho rato ya que de repente la cosa se volvió a poner fea.

Mejor que en la playa
Esta cascada hace peculiar al lago Oô
Ultima mirada antes de la vuelta
Esta vez decidimos arriesgar y comenzamos de nuevo la marcha, pero lo que llevaba tiempo amenazando al final descargo en forma de fuerte tormenta. Nos pusimos las capas y bajamos en medio de una cortina de agua. Una vez mas volvimos a ver a multitud de excursionistas sin apenas equipación y alguno de ellos incluso calzaba chancletas. Cuando llegamos al coche remitió la lluvia pero ya estábamos empapados. El balance general del día, pese a la tormenta, había sido muy satisfactorio.

Track de la ruta

domingo, 30 de junio de 2013

Miradores de Molar y Punta Acuta

Otra vez me tocaba salir a la montaña en solitario, en estos casos hay que dejar los recorridos difíciles y elegir rutas algo más transitadas, nadie está a salvo de una torcedura de tobillo o algún pequeño accidente. Ya que estaba en la zona me decante por hacer el PR HU-129 que lleva desde la localidad de Torla a los miradores de Molar, para luego según me encontrase de fuerzas y de tiempo ir añadiendo algún tramo más. En principio hay que superar unos de mil metros de desnivel pero cualquier persona habituada a la montaña y con un nivel físico aceptable la puede hacer sin problemas. Otra cosa importante para esta excursión es que hay que abastecerse bien de agua ya que no hay lugares para hacerlo a lo largo del recorrido.

Río Ara al amanecer
En el frescor del bosque
Todo bosque esconde grandes maravillas
Empecé a caminar bastante temprano en el desvió que dirige al Camping Ara a la salida del pueblo. Superado el centro vacacional tome el camino que sale a la izquierda dejando la pista que utilizan los taxi 4x4 que te llevan a los miradores de Ordesa. La primera parte del camino discurre entre el medianil de pequeños huertos para luego adentrarse en el bosque. Más o menos a la hora de haber comenzado salí de la zona boscosa y llegue a la Ermita de Santa Ana. Me tome un pequeño respiro ya que por lo que podía ver a partir de ahora el camino subía con decisión. Esta parte es menos sombría y el recorrido esta flanqueado por matorral bajo. Seguí subiendo y cuando al cabo de un rato mire hacia abajo pude ver lo que había ascendido en poco tiempo, la ermita se veía diminuta.

Ermita de Santa Ana
Gran subida en poco rato
Casi imposible perderse
Volví a salir a la pista para por un desvío bien señalado adentrarme de nuevo en el bosque, lo que agradecí bastante, eran las primeras horas de la mañana pero el sol ya calentaba bastante. Poco me duro la alegría ya que al cabo de unos 20 minutos salí definitivamente a la pista por la que continué mientras a mi izquierda contemplaba la silueta del pico Otal. Algo más adelante, en medio del camino, me tropecé con un rebaño de cabras. Mientras avanzaba y observaba como salían corriendo al notar mi presencia llegue a los carteles que indicaba que había llegado al primero de los miradores.

Pico Otal
Queso y cabritillo asado
Ya casi estoy en el mirador
Enseguida comencé a hacer fotos, el Mondarruego, Tozal del Mallo, Circo de Carriata, al fondo el Taillón, y a la derecha punta Gallinero, todos plasmaron su luz en el sensor de la cámara. En el mirador coincidí con un hombre que había subido por la pista en bicicleta, la verdad que debe ser duro subir casi mil metros de desnivel sobre dos ruedas. Seguí algo más hacia la izquierda hasta otro mirador que se encuentra al lado de unas antenas, aunque las vistas son bastantes similares al anterior tiene como aliciente poder ver en primer plano el Pico Otal y la entrada al valle de Bujaruelo.

Uno de los mejores miradores del Pirineo
Sobran las palabras
Vista hacia el Valle de Bujaruelo
Volví a los carteles y después a la pista, anduve por ella con el siguiente objetivo a la vista, Punta Acuta, pero en vez de tirarme recto hacia la cima la rodee hasta llegar al mirador de la herradura. Desde él se tiene un primer plano espectacular del Rincón de Cotatuero y su cascada que en esta época de deshielo se muestra en plenitud. Ahora si, ya solo quedaba ascender a Punta Acuta. No se veía un camino claro pero subiendo campo atreves no entraña ninguna dificultad. En su cima aproveche para comerme el almuerzo, como siempre en plena naturaleza y con unas vistas espectaculares el bocadillo sienta mejor.

Rincón de Cotatuero
Cima de Punta Acuta
Ordesa siempre regala grandes estampas
Pista a Nerin y Cuello Gordo
Aun me encontraba con fuerzas así que pensé volver por la senda de los cazadores para bajar a la pradera de Ordesa y desde allí tomar el autobús que me dejase de nuevo en Torla. Tanto en el mapa que llevaba como en el GPS me marcaba que había camino que unía el lugar donde me encontraba con la famosa senda, pero sobre el terreno no se veía nada, además el terreno no era muy estable y había bastante pendiente así que decidir no arriesgar y volver por donde había venido.

Aquí debería seguir el camino
Cruel naturaleza
Uno de mis mayores vicios, remojarme los pies en el río Ara después de una excursión
Me quede con un sabor agridulce, estaba haciendo un día fantástico, estaba viendo un paisaje esplendido y todavía me quedaban fuerzas, pero estos son los inconvenientes de salir solo al monte.

Track de la ruta