Para llegar al que según parece es el Ibón más grande del Pirineo hay que superar más de 1200 metros de desnivel con fuertes pendientes desde los primeros pasos, terreno mixto de tierra, rocas y raíces incluyendo el enorme caos rocoso del último kilómetro.
La verdad que la ascensión nos resultó bastante dura (sobre todo la parte final) y pensando que todavía nos quedaba la bajada apenas nos adentramos para ver este lago en su inmensidad.




















































